Deslenguada
Os diré que no se me daban muy bien los análisis morfológicos, ni sintácticos, que me enseñaron en la asignatura de lenguaje de la EGB. Tampoco soy muy lumbreras con el uso de las reglas lingüísticas. Así que voy con lo justo en la expresión escrita.
Dejad a esta inculta y poco instruida en la lengua castellana opinar sobre el informe de la RAE sobre lenguaje inclusivo (1) para que pueda entender por qué cuestan tanto los cambios, cuando la vindicación es por los derechos de las mujeres.
Vaya por delante, sin ánimo de ofender, sino de aprender y sobre todo, poniendo el cuerpo (fundamentalmente la oreja) por si tengo que escuchar alguna opinión discordante. Y me declaro (lo digo de antemano por si no quieres seguir leyendo): defensora radical del uso de un lenguaje inclusivo y no sexista.
En opinión de la RAE el lenguaje no es una construcción que atienda a intereses políticos o «modas» (esto no lo pillo) sino a un uso de la lengua en función del cómo esta se acomoda a las sociedades. Para la RAE no es la lengua la que es androcentrista o discriminatoria sino la sociedad.
Entiende que el masculino genérico incluye tanto a hombres y a mujeres y que un uso «con poco tiento» (esto tampoco lo pillo) del lenguaje inclusivo podría dañar gravemente la lengua (pobre lengua, en peligro mortal).
También afirma que las mujeres no se sienten excluidas con el masculino genérico (no sé de dónde habrán sacado este dato, a mi no me han preguntado, igual mi ignorante opinión no interesa).
Y continúa, si han tardado en hacer modificaciones en el lenguaje en temas de diferenciación o apreciación de definiciones claramente discriminatorias, han procedido a su modificación en función de los tiempos (los tiempos de quién, me pregunto) y la incorporación de las mujeres a puestos de responsabilidad o la apreciación de la Academia según hispanohablantes sobre esas manifestaciones discriminatorias (hispanohablantes somos lo peor).
Nada más lejos de su intención mantener la discriminación por motivos de sexo (o género) en el lenguaje (ni más cerca).
Lo curioso en todo esto es que no esconden en ningún momento todas las reivindicaciones que el movimiento feminista ha hecho en relación al uso del lenguaje y a la discriminación que esto supone para las mujeres sino que además de evidenciarlo, lo que hace es decir que no es un problema de la RAE sino del mundo hispanoparlante (otra vez la culpa para hispanoparlantes), que la RAE vela por el interés de la lengua, por encima de cualquier otra reivindicación.
Vaya, parece que alguien (hispanoparlantes 2 – RAE 1) elude su responsabilidad como referente y agente de socialización (y la opinión de expertas en la materia) y en la violencia que esa irresponsabilidad supone para las mujeres.
Las propuestas de cambio (que propone el feminismo), si bien correctas (dice la todopoderosa institución), pueden violentar a otros («otros», masculino o masculino genérico, tú decides).
En realidad, lo que a mí me parece que dicen es: actuamos (RAE) cual cruzados (puesto masculinizado por descontado) en la batalla, por salvaguardar la honorabilidad (de las buenas mujeres, madres y esposas) de la lengua (la del lenguaje, no la de la boca) frente a las retorcidas voces discordantes (feministas, brujas o demonias).
Se señalan, además (como quién ha hecho los deberes) los principales cambios llevados a cabo por tan prestigiosa entidad (2) y que justifican su posicionamiento (te recomiendo leerlo para que puedas formar tú propia opinión).
Y no puedo resistirme a hacer puntualizaciones:
Reconocen la desigualdad que genera el uso del lenguaje con el masculino genérico, pero ponen de ejemplo otras lenguas a la hora de interpretar la nuestra y recalcan el valor y riqueza de ésta última frente a aquellas (viva el español).
Nuestro más profundo agradecimiento a la RAE por no pedir guillotinar al movimiento feminista (como Olympe de Gouges multiplicadas) por señalar las discriminaciones y el trato desigual que el lenguaje genera y los abusos y violencias que esto supone para las mujeres.
Gracias a la RAE también, por entender que es tan sencillo como hablar de «personas» en lugar de «hombres» cuando nos referimos a todo el mundo.
Gracias una vez más, por ampliar el uso de la palabra al eliminar definiciones como «sexo débil o fuerte» para referirse a mujeres y hombres (donde los hombres eran el fuerte, por si había duda).
Gracias de verdad a la RAE por hablar de «desuso» en aquellas expresiones y palabras que, aún siendo discriminatorias, son parte del pasado histórico.
Gracias RAE, gracias, por señalar las acepciones injustificadas (lenguaje discriminatorio y sexista en sus definiciones) y con un punto de vista «trasnochado». Enhorabuena por su actualización a los nuevos tiempos y acercarse a la igualdad real.
Y por supuesto, gracias por visibilizar nuestras profesiones y actividades. Sí, gracias de corazón por nombrar en femenino las profesiones. Aunque bueno, si luego históricamente no aparecemos en los libros de texto, en los relatos, en las vivencias o cuando aparecemos somos infravaloradas, pues igual tienen toda la razón y nos estaban haciendo un favor.
Eso sí, se os ha escapado un pequeño detalle: en el informe se indica el año de aplicación de las modificaciones que tienen que ver con lenguaje no discriminatorio (obsérvese que la mayoría se han producido en los últimos 15 años). Creo que para haber actuado, como bien se manifiestan en su informe, conforme a las modificaciones que han visto discriminatorias y sexistas, han tardado un poquito (3) en la tramitación, teniendo en cuenta que otras reivindicaciones llevan procedimiento exprés (por lo que sea), así que permitan una sugerencia, agenden las que quedan cuanto antes porque me gustaría verlas antes de morirme de vieja.
Y ya, para finalizar (si es que has aguantado hasta aquí) no podría dejar de señalar que, afortunadamente otras mujeres ya entendieron los discursos y posicionamientos de la RAE pero hicieron su aportación a pesar de la oposición: MARÍA MOLINER y su diccionario (ya puedes hacer tu carta a los Reyes Magos, no sé si dispondrán de algún ejemplar en su fondo documental).
Ahora sí, llegó el momento, ya puedes meterte conmigo con discursos de odio aprendidos o puedes, hacer una reflexión auténtica y crítica (constructiva por favor), igualitaria y pedagógica e intentar convencerme para volver al lado oscuro de la RAE.
Ya lo sé. Soy una ignorante, osada y deslenguada.
1. https://www.rae.es/sites/default/files/Informe_lenguaje_inclusivo.pdf
2. Página 139 del informe.
3. Para quién no lo sepa, las primeras reivindicaciones firmes internacionales en el lenguaje, se materializaron en la IV Conferencia Internacional de Mujeres de Pekín en 1995 y ése mismo año en España, las realizó el grupo NOMBRA (No Omitas Mujeres Busca Representaciones Adecuadas (1995)): Las autoras integrantes de NOMBRA fueron Pilar Careaga (Filología); María Cobeta (Pedagogía): Concha Jaramillo (Pedagogía); Ana Mañeru (Economía); Aurora Marco (Filología); Teresa Sacristán (Psicología); Magdalena Santana (Historia del Arte).

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