Viaje a la VI Feria del libro de Bustares
Llegar a Bustares es un acontecimiento desde antes de llegar. Si, como el que esto escribe, haces el viaje desde Cogolludo en un día primaveral como el que se dignó a salir el pasado sábado 4 de abril, el disfrute comienza en la propia salida. Desde esa puerta de la Sierra Norte de Guadalajara vas observando a lo largo del camino el cambio desde la campiña hasta la sierra. El paisaje se va transformando revelando poco a poco el destino buscado. El viaje es a una feria de libro así que no es tan difícil empezar a ubicar por aquellos parajes a Frodo y compañía en busca de aventuras. Incluso juraría que alguna de las nubes es en realidad Falkor (Fujur) surcando los aires con Atreyu o Bastian en el lomo.
El horno del pueblo a la entrada y la fuente regalando agua a la llegada a la calle Mayor, donde se concentran ya los puestos y los vecinos alrededor de la iglesia, presagian un día emocionante para quienes vamos llegando a la feria.

La conferencias en esta sexta edición de la feria llevan por hilo temático “Escritura e inclusión”. Miguel Llorente coordina las mismas en el centro social del pueblo. Olga Luján, Guadalupe Iglesias, Pedro Pedraza y Lou Morrison aportan experiencias y opiniones acerca de la literatura, su uso como herramienta de inclusión y las aventuras y desventuras en el mundo editorial en la primera charla tras la inauguración.
Tras ellos, Marta Dongil presenta El día que me volví pequeña: un viaje literario hacia el cuidado, la literatura y la discapacidad.
En el transcurso de las primeras horas me encuentro con dos de las llamitas de facerArder, vecinos de la sierra de Guadalajara, que también han acudido a la feria: Cormorán y El librero de Hijes. A golpe de refresco puedo charlar con Cormorán sobre la necesidad de actividades como la que estamos disfrutando en el entorno de aquella zona a la que llaman de extrema despoblación, sobre cómo son los propios habitantes de los pueblos los que tiran de iniciativa para mantener viva su tierra.
Apenas está comenzando esta jornada de feria y yo ya voy notando el peso de muchas preguntas en la mochila acerca de la misma. Por suerte, y gracias a Lucía y María, es Juan Martín quien me responde a algunas de ellas mientras le apunto con la grabadora (aquí Chéjov seguro que se hubiera sentido decepcionado por no tirar de pistola pero, más allá de lo literario, sospecho que Juan agradeció que fuera la grabadora la herramienta usada para mantener una charla agradable).
Le pregunto acerca de los orígenes de la feria:
“Uno de los colaboradores iniciales, que había escrito un libro, habló con el alcalde de entonces (Julio Martinez) y planteó hacer una feria del libro. Bustares es un pueblo con muchos escritores. Alguien llegó a sacar la media que situaba a Bustares como el pueblo con más escritores por persona censada en todo el planeta Tierra. […] Bustares es un pueblo anómalo. Ahora mismo en semana santa todos los pueblos de España están celebrando procesiones y aquí… una feria del libro. La fecha básicamente se eligió por necesidad poblacional. Aquí la gente viene en verano, navidad y en la semana santa. La feria se hace realmente para la población. Hay otras ferias en las que los puestos tienen un coste. Aquí no. Es un gasto que asume Bustares. La gente asume esta iniciativa como propia. Es su feria.”
Una de las dudas que también surgen cuando ves todo aquel despliegue tiene que ver con cuanta gente hay detrás. Él me cuenta lo siguiente:
“En el núcleo duro de la organización somos unas seis personas que en diciembre comenzamos a planificar la feria del año siguiente. A estos se suman otras diez personas, más o menos, a la hora de comenzar a hacerlo realidad. Y desde luego todo el pueblo se acaba volcando para cualquiera de las necesidades y situaciones que vayan surgiendo para que se acabe llevando a cabo. […] La feria se planteó casi como un viaje de Tolkien. Cada año vamos sumando. La gente que realiza artesanía o repostería también se va uniendo. […] La mayoría de las ferias se hacen a golpe de talonario. Aquí nuestro talonario tiene un cero. Nos ayuda la Diputación de Guadalajara, ADEL Sierra Norte y el ayuntamiento de Bustares pero la cantidad es muy pequeña en comparación con otras ferias similares. Lo invertimos casi todo en los grupos y actividades que se realizan y en ir teniendo nuevos recursos como carpas. Recursos que nos permiten ser reutilizados en cada nuevo año. También invertimos en recursos como pueden ser focos, mesa de mezclas, etc, que nos permitan ofrecer esos medios a los grupos que vienen a tocar. […] Aquí les damos la oportunidad de tocar en condiciones aceptables.»
Tengo la oportunidad de hablar con él un bueno rato pero me gustaría cerrar su parte dentro de este viaje con lo que me cuenta acerca de como ha sido el devenir desde aquella primera vez hasta esta sexta edición:
“El primer año de la feria en comparación con la edición actual fue muy pequeña. Todo se montó en la iglesia por cuestiones climatológicas. Las primeras ferias tocaba explicar quienes éramos y donde estábamos. Ahora sin embargo en enero mandamos correos a quienes han estado en ediciones anteriores y siempre hay un aluvión de respuestas de quienes han estado otros años para volver.”
A estas horas el hambre aprieta así que a ritmo del grandísimo Ojos de Gamba, que está amenizando la feria a los pies de la iglesia, me encamino a la Bocateca a por un Astérix (si quieren saber lo que es ya saben, el año que viene…) Allí me encuentro a Gloria Garrido, alcaldesa de Bustares, que junto a más voluntarios, que me cuenta son familia y vecinos del pueblo, está trabajando para dar de comer a quienes nos acercamos allí. Aprovecho para sacar de nuevo la grabadora y preguntarle por la feria:
“Para el pueblo es un evento cultural muy importante. Viene mucha gente de otros pueblos y nos permite revitalizar la vida del pueblo, que es al final de lo que se trata. Tanto desde la asociación cultural como desde el ayuntamiento intentamos a lo largo de todo el año realizar actividades culturales para la gente del pueblo y de los pueblos vecinos. […] Estamos pendientes de recibir una subvención aunque aún no sabemos si nos la darán. La propia Bocateca sirve para recaudar dinero que el año que viene nos ayude a volver a hacer la feria. El ayuntamiento deja una pequeña cantidad reservada del presupuesto para la feria del libro. También realizamos actividades como la carrera del solsticio a las que tenemos que dedicar recursos para poder realizarla.”
Habiendo llenado el buche, cosa que no es menos importante que llenar la mente, me doy una vuelta para ver tranquilamente los puestos que se reparten a los pies de la iglesia de san Lorenzo. Hay puestos de artesanía, de repostería, alguna asociación literaria, librerías y editoriales. En el interior de la iglesia permanecen autoras y autores que presentan y firman sus obras a quien busque un poco de sombra y fresquito a la vera de sus piedras.
Uno de los puestos, concretamente el de la librería Jean Harlow, lo regenta Javier del Sastre (nuestro Librero de Hijes). La grabadora vuelve a salir de la mochila, esta vez para recoger sus palabras acerca de su experiencia en la feria:
“Nosotros como librería, aunque sobre todo como seres vivos, siempre hemos tendido a lo romántico. Eso significa que lo que buscas no son grandes expectativas económicas. Resulta muy satisfactorio comprobar que sigue habiendo gente que se interesa por la literatura. Que compra o simplemente se acerca a conversar con nosotros. Que dan pie a que los conozcas y que se abran campos para desarrollarnos en otros lugares. Te reciben de una forma muy cercana. Y eso es fundamental. Nuestro objetivo más que vivir de los libros es vivir por los libros. Ha sido muy grato descubrir que un sitio como Bustares haya conseguido poner en pie todo esto.”

Aprovecho que Mario Gallego, alcalde de Albendiego, está junto al puesto de la librería para desenfundar de nuevo la grabadora y preguntarle si ve exportable el modelo de la feria a otros pueblos como el propio Albendiego:
“Ojalá con este tipo de actuaciones se contagien el resto de ayuntamientos y se apueste por la cultura. Que bonito acudir a un pueblo en el que te están ofreciendo un montón de experiencias y actividades. La oportunidad de meterte en otros mundos a través de la literatura.
[..]
Cada pueblo tiene sus actividades. En Albendiego hacemos un evento de circo y actividades de calle en Junio. Es un encuentro de cuatro días en el que se realizan muchas actividades, talleres para aprender técnicas circenses, ser realizan galas, hay conciertos. Incluso un festival paralelo al que llamamos el premio Stuartini en el que cinco compañías que actúan en la calle, que son elegidas por la organización.
También se realiza un encuentro feminista en septiembre.”
Los eventos a los que se refiere Mario son el Encuentro de circo y artes de calle: Myau y el encuentro feminista Silvestres. Me informa que antes de la gala que dará comienzo al Myau de este año se presentará por parte de Albendiego la Declaración Internacional de Cultura de Paz, una manera de sumar otro grano de arena a construir un mundo mejor a través de la cultura.
Aprovecho la proximidad al puesto de la librería Jean Harlow para hablar con Yolanda, de la Sociedad Literaria de la Alcarria. Me cuenta que son una asociación reciente creada para realizar, entre otras actividades, el encuentro Guada en Rosa y Negro. Un evento dedicado a la novela romántica y la novela negra:
“Con el dinero que recaudamos en eventos como el de hoy pagamos a autoras y autores para que acudan al evento. En el evento, a través de una librería de Guadalajara, quienes asistan pueden adquirir luego los libros que se presentan.”
Nos cuenta también que esta asociación surge de su actividad como bookstagramer y que es la primera vez que viene a la feria dado que la asociación tiene aún poco tiempo de actividad.
Al lado de la Sociedad Literaria está Lou Morrison, a quien ya me había encontrado en la charla del centro social sobre la escritura como herramienta de inclusión. Le pregunto por la feria y cómo está viviendo la jornada:
“El primer año que vine salí muy contento. Este año, después del cariño que me han transmitido, ¡cómo iba a faltar! Salgo contentísimo. No suelo ser un escritor que hable de su discapacidad porque yo me siento escritor y soy siempre escritor por encima de mi discapacidad. Me ha gustado hablar en la conferencia. […] Lo que más me gusta de todo es el trato con la gente que se acerca. Charlar. Ver que la gente se interesa por un género tan minoritario en España como el terror, el splatter, …”
La conversación se alarga y acabamos dándonos cuenta de que tenemos en común preferencias y gustos similares dentro del terror. Hablamos entre otros de la llamita Santiago Eximeno. De su programa de radio La corte bizarra y el programa Territorio Morlock que actualmente realizan en la RUAH, la radio universitaria de Alcalá de Henares.
Cuando me doy cuenta algunos de los puestos han comenzado a recoger. Mientras tanto, en la iglesia, se están impartiendo talleres con las niñas y los niños. Más tarde tendré la oportunidad de ver como han realizado su propio periódico.

Toca hablar con una de las editoriales que han participado en la feria, Volapük. Charlo con Sergio Higuera, a quien Cormorán me ha presentado por la mañana. Le preguntó qué significa para una editorial estar presente en la feria del libro de Bustares:
“Nos da la oportunidad de hacer visibles nuestras propuestas. En nuestro caso, de editor a lector de una manera directa, dejando a un lado la frialdad de las tiendas online. Tenemos la fortuna de que en algunas ocasiones nos han acompañado algunos de nuestros escritores, lo que da lugar a que los lectores puedan hablar con ellos, compartir lecturas con el propio autor o con la propia editorial. Nos proporciona una experiencia más tangible y más real como editorial.”
No es la primera vez que Volapük acude a la feria. Me cuenta como ha ido viendo crecer cada año una cita como esta a la que se juntan también artesanos y productores de la zona, y que esto último hace que los vecinos de la zona acudan con un interés añadido.
Con muchos puestos recogidos ya, las y los asistentes de la feria comienzan a formar grupos para dar rienda a una de las actividades que probablemente más se hayan cultivado durante el día: la charla. ¡Qué si no! Los libros nos abren la puerta a mundos. Pero ¿acaso no queremos compartir esos mundos con otras personas? ¿Acaso no queremos cruzar esas puertas acompañadas? Por mi parte, dando casi por finalizada mi jornada allí, aprovecho para saludar y charlar con conocidos y de paso conociendo a habitantes de la sierra con los que perpetrar encuentros como el que nos ha llevado hasta allí.
Cuando la grabadora ya descansa en la mochila, y yo ando buscando un café, me encuentro con Miguel Llorente. Miguel había coordinado las charlas de la mañana. Forma parte de las personas voluntarias que dan vida a la feria. Es vicepresidente de la asociación La Hincadera, una asociación con más de 20 años de vida, cuyo objetivo es revitalizar la vida de Bustares:
“Me uní a la organización de la feria hace dos años. Yo a lo que me he dedicado en las ferias es a la organización de las conferencias. Cada año elegimos una temática. El año pasado lo dedicamos a las bibliotecas. Vino Aurora, la encargada del Bibliobús. Pedro Pedraza vino a presentar su libro y nos contó que él estaba en una asociación que se llama Letras Inclusivas y a partir de ahí se gestó la idea de que se hiciera una conferencia con autores con discapacidad. […] Todas las actividades que hacemos en el pueblo son para evitar que el pueblo se muera.”
Ya con la cafeína en el cuerpo toca poner rumbo de nuevo al centro social. Allí Dani y Nieves, Borrón y Cuento Nuevo, nos demostrarán que los adultos, a pesar de lo que muchas veces nos cuenten, no perdemos la capacidad de sumergirnos en las historias. Como mucho nos la hacen olvidar. Y nos lo demuestran regalándonos un viaje lleno de risas y emociones.

De vuelta a la calle Mayor el cansancio lanza la zarpa. Ha sido un día intenso y aún queda el camino de regreso. Un camino que haré con algunos libros nuevos en la mochila. En Bustares la fiesta no ha terminado. Aún quedan la gymkana familiar y luego en la iglesia The Paul White Band servirán de colofón a muchos meses de trabajo. Me consta por otras fuentes que el concierto fue el cierre perfecto para esta sexta edición de la feria del libro de Bustares. Yo el año que viene intentaré no dejarme doblegar hasta el final.
Gracias a Bustares, a la organización de la feria del libro, a la asociación La Hincadera y a quienes se dejaron abordar por este aprendiz de reportero. Gracias por dejar que os robara un poquito de vuestro tiempo para poder contar esta historia que es vuestra historia.
A mi la sierra espero que me regale aún muchos viajes como este, pero eso… ES OTRA HISTORIA
No serán mis palabras las que cierren este “reportaje”; serán las de Miguel Llorente:
“Si tuviera que poner una frase de cierre a lo que has visto hoy sería: HAS VISTO LA ESENCIA DE UN PUEBLO”

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