Habitación Propia – Improductivas
Leí un post hace unos días de @lapaisajista (Monique Briones) que tanto a la tierra como a las mujeres nos habían llamado improductivas cada vez que dejamos de sostener lo insostenible. Y añadía muy conscientemente: <<donde unos ven recurso, yo veo vida>>. Una amiga mía puso por título en su trabajo de fin de máster <<De profesión: improductivas>> (1), justamente hablaba de algo parecido a lo que expresa magníficamente Monique en su publicación.
En el mes de abril se celebra el día internacional de la tierra y en el mes de junio el día internacional del medio ambiente. Ambos días están dedicados a despertar nuestra conciencia ecologista. La tierra y la ecología (casualidad o no, palabras en femenino) sufren los mismos patrones que las mujeres que en ella habitamos: el patrón patriarcal.
Vivimos como si los recursos fueran infinitos y tratamos a las personas como un recurso más. Dar sin recibir, saquear, violar, expoliar, sostener, producir. Y si algo no funciona como el sistema patriarcal y capitalista quiere se le añaden fertilizantes, se promueven operaciones estéticas, se colapsa con químicos, se medica hasta las orejas, se violenta o se abandona, se destruye y se mata, negando las consecuencias. Sólo hay que construir un relato y echarlo a volar, aunque sea mentira. Y añadir culpa y sufrimiento a quién denuncie la barbarie.
Pero la naturaleza es sabia y cíclica y tiene recuerdo. Los desastres climatológicos tienen un origen: la violencia y el abuso. Vaya, curioso ¿no?; exactamente lo mismo para las mujeres.
La vida necesita pausa, necesita descansos, necesita ser tenida en cuenta y sobre todo grita a su manera, aunque sea desde el más profundo de los silencios o la depresión o desde el desastre climatológico por los desajustes y la omisión. Pero no es gratis, ni fortuito. Y ese gratis no está referido a dinero capitalista sino a coste vital. Y ese fortuito no está referido a la diosa fortuna sino a destino y manipulación.
Ahora que nos hemos manchado las manos con barro recién hecho con un chaparrón de conciencia, me pregunto si serías capaz de reflexionar sobre lo que nos dice el ecofeminismo, si la vuelta a la tierra, a lo sencillo, a la escucha del latido de la Pachamama, no son cosas de brujas, locas o exageradas, sino filosofías de vida por el respeto y el cuidado, buenas prácticas para encontrar el camino al equilibrio.
Cultivar nuestra conciencia y nuestro cuerpo en este momento presente no es más que atender a la vida. Mirar más allá de nuestro ombligo no es más que pertenecer a este planeta que llamamos tierra.
Aunque si quieres, siempre nos queda continuar con esta ruina destructiva. Y ahora que estamos más cerca de “volver” (yo diría llegar) a la luna también podemos acabar con sus recursos. Leía recientemente que el interés desbordado por “volver” allí está (¿cómo no?) movido por los recursos que podemos extraer, que algunos dirigentes que se sienten tocados por la mano de dios necesitan para seguir destruyendo. Parásitos, improductivos de vida.
Que la vergüenza cambie de bando (2) (usando las palabras de Gisèle Pelicot). Los improductivos son ellos. Nosotras solo ponemos conciencia, valoramos la vida por encima de todas las cosas y respetamos el equilibrio.
Viva la tierra, los animales, las plantas, el ecofeminismo, el despertar de conciencias y vivan en paz, respeto y equilibrio, todas las personas que queremos ser parte pequeña pero importante del todo, en perfecta armonía, como las frecuencias de la vida en la naturaleza.
(1) https://www.inmujeres.gob.es/publicacioneselectronicas/documentacion/Documentos/DE2049.pdf

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