El nombre de todas las cosas…
… Y aunque ello carezca de importancia, lo cierto es que cada vez es menos importante el nombre que tienen las cosas, porque al fin y al cabo un nombre no es nada. Un nombre es algo inventado por otro nombre… Y es que las cosas sin nombre también son importantes, más importantes, incluso. Porque lo importante de las cosas es: que son cosas y que están hechas de cosas…
… Y además, si saben bien o tienen tendencia a multiplicarse, si envejecen con los años, o tienen esquinas o ángulos imperfectos…
… Es muy importante saber si alguna vez el estado animal se transformó en vegetal o tal vez fue al contrario; si son blandas y si tienen un corazón que acostumbra a latir en el momento más inesperado…
… Si ejercen de algo o lanzan dardos al viento, si tienen sueño o arraigo hacia alguna tierra en concreto…
… Si utilizan gafas o paraguas en la lluvia, si son cálidas sus manos y apuran el dentífrico…
… Es muy importante saber si organizan fiestas lujuriosas o sorben la sopa en el silencio de la noche, si aman la música o estornudan por nada…
… Si son de madera, de porcelana o de zinc…
… Si pagan impuestos, si sobornan al pescadero o al intérprete cuando tratan de convencer, en una conferencia multitudinaria, a más de un millón de personas que hablan otro idioma, sin comprender ninguno…
… Si saben o no saben distinguir entre el bien y el mal. Si les gustan las películas del oeste o por lo menos les gusta algo…
… Si un día miraron fijamente a alguien a los ojos, o si tienen ojos y dientes, o sombras y montañas. Si producen fuego sus pasos al caminar o si alguna vez se ilusionaron…
… Si porfiaron a la suerte y si creen en la magia. Si se bañaron desnudos en alguna playa o si acostumbran a apagar enseguida la luz del pasillo por aquello de no gastar…
… Si son brillantes, si huelen a muerte o a metal, si son amarillos o turbios o azules, si piensan algo o absorben sueños al pasar…
… Si se olvidaron de procrear o tan siquiera sepan para qué sirve eso tan raro que tienen ahí abajo…
… Si regalan libros o diamantes, si robaron alguna vez un banco y a la vez el corazón de la banquera. Si estudian rarezas o al menos francés…
… Si se sienten desvalidos o sabios, si aprecian amaneceres y relinchan de gozo al ver amarse a los venados o a los salvajes caballos de Kansas, excitados ante semejantes yeguas…
… Si necesitan algo o si les vale con saber un poco de historia, geografía o normas de tráfico. Si preguntan antes de sacar conjeturas. Si persiguen falsas expectativas o planifican carreras de caracoles…
… Si enturbian el agua al bañarse, si bailan entre charcos, si tienen bigote, roen mentiras, accionan mandos sin pilas o se mueven por inercia…
… Si encubren al impostor, mueren por amor o simplemente observan los círculos que forman los insectos al tratar de levantar el vuelo tras haber empapado de lluvia sus alas frágiles…
… Si luchan aún por ideales o prefieren ser amamantados por una loba.

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