Habitación Propia – Escribid, escribid malditas
¡Qué risa!
Escribe, me dice quien me quiere bien. Escribe estilo ensayo, se te da bien.
Pero, ¿cómo voy a escribir yo ensayo? Si no soy escritora, ni siquiera periodista, si soy una persona súper insegura con un síndrome de la impostora tremendo. Encima me agobia pensar en la crítica destructiva. Además, hay una parte de mi entre hierbas y naíf… ¡Uff! Quita, quita, ¡qué necesidad! ¡Qué miedo! Eso no es para mí.
Pero de pronto empiezo a leer más y más libros de autoras, de todos los tiempos. Mujeres que contaban las cosas desde su punto de vista y experiencias, sin más pretensión que contar la vida con sus ojos y su piel, o imaginar mundos mejores dónde se escuchara su voz, mujeres que se hacen preguntas y que invitan a que tú te las hagas también.
Y oye, que me entró la inspiración y la valentía (u osadía según se mire). Resulta que, desde las juglaras hasta la ciudad de las damas, pasando por la vindicación de los derechos de las mujeres o el país de las mujeres, todas deberíamos ser feministas o cartas a las mujeres de España, lo que pasa es que te quiero. (1)
Las mujeres hemos escrito para defender los derechos humanos (hoy tan en dudosa reputación) que nos han sido negados desde que salimos de la costilla del hombre o del caldo de cultivo después del Big Bang.
Y te digo una cosa, que no es mía, que copio literal de Ruth Ortiz: «Solamente una educación en igualdad desde la más tierna infancia conseguirá erradicar la violencia vicaria. Hagámoslo posible, está en juego la vida de muchas mujeres, de muchos niños y niñas.» (2)
Así que, y aquí viene el festival del humor, educar en el feminismo sería igual a una sociedad libre de violencia. Leer libros con las experiencias de mujeres, con su mirada, completaría el mapa, nos ayuda a empatizar con las desigualdades y tal vez construir una vida diferente y mejor.
¡No me jodas Lara! Ya estáis las feministas llegando demasiado lejos, la igualdad ya existe. ¿Ah sí? ¿Cuántos libros has leído de autoras y de autores a lo largo de tú vida?
¿Detectas alguna diferencia en los libros de ficción entre los personajes de hombres y los de mujeres? ¿Algo de lo que has leído te resuena? ¿Te identificas con alguna conducta de agresión o de víctima? ¿Qué crees que es tan exagerado que no puedes soportar? ¿Hay algo que podrías cambiar tú? ¿Cuáles son sus deseos, anhelos, sueños, logros, frustraciones y dolores? ¿Cómo son sus historias? ¿Qué roles trasladan? ¿Son felices las mujeres en las historias basadas en hechos reales? ¿Y en la ficción? ¿Qué ocurre para que lo sean? ¿Son reivindicativas? ¿Para quién lo son, sólo para ellas? ¿Son divertidas? ¿Cómo son sus mundos imaginarios?
Un chiste para quién haya llegado hasta aquí: ¿Qué le dice una persona machista a una escritora feminista? ¡No me chilles, si no te leo!
Escribid, escribid malditas. No dejéis de expresaros en el arte oral y escrito, aún con las críticas, aún con los dardos envenenados y los miedos. Somos las hijas de Casandra. Somos muchas y juntas somos más.
Que la lectura te permee y florezcas como la primavera. ¡Y compra muchos libros de autoras! Pero si eres machista con tapones en las orejas y te animas a abrir la mente, recuerda ir con cuidado, no vaya a ser que el grito te destroce los tímpanos.
(1) Chistine Pizan; Mary Wollstonecraft; Gioconda Belli; Chimamanda Ngozi; María de la O Lejárraga; Gloria Fuertes.
(2) Carta de Ruth Ortiz sobre la violencia vicaria

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