Perspectiva con arte
Para empezar dejaré claro que soy aprendiz de mucho, experta de nada. Lo que sí me define es la pura curiosidad por todo y en esto soy infinita.
En los últimos diez años no hago más que hacerme preguntas en relación a los derechos humanos, la igualdad y la violencia contra las mujeres; y una de las razones es porque empecé a formarme en estos temas y desde que empecé no he parado de hacerlo. Hay tanto que deconstruir, tanto que aprender, …
No entendía dónde estaban las mujeres referentes hasta hace muy poco en la historia del arte (ni en la historia a secas). La curiosidad hizo el resto y descubrí que no es que no las hubiera sino que estaban borradas, invisibilizadas, deshistoriadas, infantilizadas, desvaloradas o simplemente tachadas de locas, amantes, musas, esposas o ayudantes de los grandes artistas.
También he visto como el movimiento feminista se ha hecho cargo de este despropósito perverso y no cesa en su empeño por recuperar genealogía, desde todos los ámbitos profesionales y desde todo tipo de investigaciones y datos objetivos. Hermanas, daos cuenta y poneos en marcha, porque nadie lo hará por vosotras.
Así, he empezado a saciar mi hambre de conocimiento, buscando, valorando y referenciando en todos los ámbitos de mi vida, a las que fueron antes que yo, para las que son y vendrán después.
Os podría contar numerosas estadísticas del estado de la cuestión, como por ejemplo que, de las ciento dieciocho personas galardonadas con un Nobel de Literatura, dieciséis han sido mujeres; que, de los cuarenta y seis sillones en la Real Academia Española, siete están ocupados por mujeres; que las mujeres superan en hábitos de lectura a los hombres en todas las franjas de edad pero que publican la mitad que los hombres, a pesar de tener más obras escritas en el ranking de ventas.
También os podría aburrir con datos como que las mujeres tienen más intereses en actividades culturales, pero que asisten menos; que dos de cada tres personas con dificultades para salir de casa y asistir a eventos culturales son mujeres o que las prácticas culturales en la infancia, desagregando datos por sexo, nos dicen que los niños siguen prefiriendo actividades tecnológicas frente a las niñas, que siguen prefiriendo actividades artísticas.
En cuanto a festivales de música, las mujeres ocupan apenas el dieciocho por ciento de los carteles, de los diez artistas más escuchados en plataformas sólo tres son mujeres en el ámbito internacional y solo una en España. Que de los premios de música ni hablamos. Por poner un ejemplo: del premio Princesa de Asturias de las artes (música) sólo se han concedido a ocho mujeres de las veintidós personas galardonadas.
Y si hablamos de cine, sólo tres de cada diez puestos de dirección son ocupados por mujeres. En la industria de animación son solo hay dos mujeres por cada ocho hombres; en el teatro son autoras de una de cada cuatro obras y dirigen una de cada tres. En el cine, las mujeres premiadas son mayoritariamente actrices y en la dirección solo hay una por cada cuatro hombres.
En las artes visuales los datos no son muy esperanzadores. En la principal feria de arte de España, en la edición de este año de ARCOmadrid, la presencia de artistas mujeres ha vuelto a reducirse situándose en el treinta y cinco coma uno por ciento. El porcentaje de artistas españolas también retrocede sensiblemente, bajando al cinco coma ocho; casi la mitad que el año pasado.
Y para acabar de aburriros por completo, podría indicaros los datos de violencia sexual en el ámbito artístico, desde las musas y compañeras de los grandes pintores de este país y de todo el mundo, hasta las últimas estadísticas y estudios realizados en la industria audiovisual que nos muestran que el ochenta y uno coma cuatro por ciento de las mujeres (cuatro de cada cinco mujeres encuestadas) que han sufrido violencia sexual manifiestan haber enfrentado acoso verbal. Mientras que el cuarenta y nueve coma cinco por ciento de las mujeres (casi la mitad) de las ciento ochenta y ocho mujeres que revelan haber sufrido violencia sexual señalan haber enfrentado acoso físico. Por último, el veintidós como tres por ciento de las mujeres que han sufrido violencia sexual ha sido a través de las tecnologías, enfrentando acoso virtual y/o digital.
Pues no sé cómo lo veis, pero mirando con perspectiva, el arte sigue siendo un espacio profundamente masculinizado, donde las mujeres lo tenemos más difícil para acceder, ocupar espacios y quedarnos. Sin embargo, insistimos, resistimos, persistimos y nunca nos rendimos, porque nosotras creemos en la cultura y en el arte como manifestación de nuestros sentires, como forma de encontrar la igualdad real y de expresar las violencias que nos ocurren desde siempre en la historia de la humanidad. (1)
Vemos y creamos arte por todas partes, popularizamos la cultura porque buscamos la igualdad real, no dejamos a nadie atrás y no necesitamos grandes museos ni premios importantes para ser artistas. Eso sí, sería muy interesante y enriquecedor para contribuir con la igualdad real, esa que está incluida en la declaración universal de los derechos humanos, que empezarais a tomarnos en serio. Ya toca.
(1) Los datos están obtenidos del Instituto de las Mujeres (MUJERES EN CIFRAS), el INFORME MAV (Mujeres en las Artes Visuales) y del INFORME CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas)

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